Mensaje de bienvenida

¡Y sin embargo algunas personas dicen que se aburren!¡ Démosles libros!¡Démosles fábulas que los estimulen!¡Démosles cuentos de hadas! Jostein Gaarder

martes, 31 de enero de 2012

Trabajos de los niños de infantil del colegio Albar Fañez de Minaya.

Queridos amigos y seguidores de mi blog:
Aquí os muestro los trabajos que, Gema Saiz, una profesora del colegio Albar Fañez de Minaya,preparó para trabajar  mi poesía:UN CASTILLO EN LA ARENA,  con sus alumnos de infantil.
Me he permitido copiar exactamente lo que ella me ha escrito sobre su trabajo en el aula.

Primero la hice con pictogramas y con letra cursiva que es la que estamos usando para el inicio de la lecto-escritura




La aprendieron rápidamente  y la recitamos con gestos (que me inventé).
Luego sobre la poesía escrita tenían que escribir el nombre de cada imagen al lado. Y se la llevaron a casa.
También hicimos una actividad de dibujo libre sobre lo que les inspiraba la poesía, y escribir el nombre de la autora.

Actividad plástica, sobre un dibujo que plasma el sentido del poema, aplicar distintas técnicas plásticas (pintura, pegar bolitas....)












 Permitidme que ponga esta última frase, tal y  como ella me la ha escrito para regalarme los oídos:
 Ha resultado un poema de lo mejor que he visto últimamente.

Siento que no se vean las fichas con más intensidad, pero puede servir como modelo de lo que da de sí una poesía en el aula.
Gemi es la creadora de El Blog Encantado y os puedo asegurar que los profesores de infantil pueden tomar muy buenas ideas de él.
Gracias Gemi.

sábado, 28 de enero de 2012

Visita al colegio Virgen de la Fuensanta en La Alberca de las Torres


Puerta principal del colegio.
El martes, 24 de enero, hice una visita a mi colegio, el lugar en dónde trabajé mis últimos años como maestra. Las dos tutoras de quinto, Margarita  y Carolina  me invitaron para  que, a la vez que hablabamos de mi libro TANGO, EL PERRO PASTOR, los niños viesen lo importante que es la lectura como forma de enriquecimiento personal.De paso, firmé los ejemplares del mismo que habían comprado los alumnos .A los niños les hizo mucha ilusión que la autora les pusiese una dedicatoria.
 Fue muy agradable estar allí de nuevo. Salir de secretaria del centro y volver como escritora fue una experiencia muy bonita. Estuvimos todos en la biblioteca, que es un aula muy alegre, como podréis comprobar en las fotos.

Me sorprendió el conocimiento que tenían sobre la historia de Tango; realmente les había calado. Hablamos de los personajes, de que algunos de ellos existen en la realidad: por ejemplo Pedro Jesús,Yolanda y sus hijos,  del  bonito pueblo de Burgui  y de lo importante que es la lectura para aquellos que quieran  dedicarse a escribir cuando sean  mayores. Ya hay algunos niños que están haciendo sus pinitos y han escrito sus primeros cuentos.
A todos les hubiese gustado tener un perro como Tango. ¡Menudo amigo!
Como siempre, les expliqué lo que es el íncipit de los libros y después de copiarlo y de leerlo todos juntos. Se los firmé.

También hablamos de mi blog “La abuela atómica”; aprendieron a entrar en él y a hacer comentarios cuando lean algunos de los cuentos que tengo colgados.

Os aseguro que  todos nos lo pasamos de lo lindo y, más, teniendo en cuenta  que a estos niños los conozco desde que tenían tres añitos.
 Un abrazo para todos y  hasta la próxima visita.

domingo, 22 de enero de 2012


Queridos niños y no tan niños, hoy es mi cumpleaños y, por eso, he recibido muchas felicitaciones de montones de  amigos pero, una en especial de Esperanza Castrillo, me ha gustado mucho: un video con una música muy alegre y unos dibujos muy chulos. Lo pongo en mi blog, para que disfrutéis todos de él.
Un abrazo para todos.

sábado, 7 de enero de 2012

La Gabardina. Relato para gente con el corazón joven.

Enseguida que la vio en el escaparate, mi padre se sintió atraído por ella. Era de un precioso color verde hoja seca, de línea clásica y con un tejido de  buena calidad.
-Seguro que no se me pasará enseguida de moda, estas prendas son muy duraderas-, le dijo a mi madre.
Entraron en la tienda y pidieron al dependiente que se la enseñaran. La observaron detenidamente y comprobaron que efectivamente era lo que estaban buscando. Se la probó y  se aseguró de que efectivamente fuera su talla. Parecía que estaba hecha para él. Le preguntó a mi madre si le gustaba y  ella  le aseguró que le sentaba bien. Preguntó el precio y aunque le pareció un poco cara, la compró.
Desde aquel día la gabardina de mi padre fue su compañera: salía con él todos los días de invierno a las ocho de la mañana camino del banco en donde trabajaba. Tomaba el autobús con él cuando me llevaba al colegio. Le protegía del frio durante  los plantones que mi padre tenía que soportar desde que me dejaba, hasta que él entraba a trabajar media hora más tarde que yo. También le quitó muchos chaparrones y algunas nieves que en aquella época tenían la  sana costumbre de caer en Madrid.
Desde la percha en la que todos los días la colocaba, cuando llegaba a su oficina, observaba el ir y venir de los clientes  y de los empleados del banco. Ya era como de la familia.
En verano descansaba de su duro trabajo, en  el fondo de un armario, dentro de una bolsa de tela y con unas bolitas de naftalina en los bolsillos para evitar que se apolillase.
Así estuvo durante unos cuantos años hasta que un día, cuando mi madre se disponía guardarla  de nuevo en su saco para que pasara el verano, la observó detenidamente y dijo:
-¡Caramba Pepe!, esta gabardina está muy rozada ya no puedes ir a trabajar con ella sobre todo ahora que eres jefe de quinta.
Mi padre pensó que mi madre tenía razón, y que tendría que buscarse otra el próximo otoño.
La gabardina al escuchar a mi madre se sintió traicionada, le entró un pánico terrible y pensó que su vida se había acabado. Se vio arrojada a la basura o en el mejor de los casos, encima de los hombros de un mendigo.
De repente vio que mi madre  se le acercaba con unas tijeras y sintió que llegaba su final; iba a  convertirse en trapos para el polvo.
Con mucha destreza mi madre empezó a trabajar: le descosió el forro y le cortó un poco las mangas, después le metió unos centímetros el bajo y la estrechó. Le cosió un forro nuevo de cuadros escoceses para hacerla reversible y le puso un cuello y unos puños de pana del color de los cuadros del forro. La gabardina estaba totalmente nueva, ¡había quedado preciosa!
-Conchita, la gabardina ya está terminada, ven a probártela.
Me la puse y fui a mirarme al espejo para ver cómo me sentaba. Cuando ella se vio reflejada en él, no se lo podía creer. Estaba muy moderna y rejuvenecida. Los arreglos que le había hecho mi madre la habían sentado de maravilla. Ya no había problema: la gabardina seguiría con nosotros, no tendría que marcharse. Volvía a trabajar en la casa, pero ahora, para la niña de la familia.
Este relato está basado en un precioso recuerdo de mi infancia. espero que os guste.
¡Ah! la gabardina era más bonita que la que he dibujado.

lunes, 2 de enero de 2012

Guille y Pablo: Guille y el ratoncito Pérez.Educación infantil

Queridos amigos: como prometí a los socios del club  El Mellado antes de Navidades, en enero cuento esta historia que ocurrió de verdad. Gracias a Guille, que salvó al ratoncito,todos los niños del mundo pueden tener regalos, cuando se les cae un diente. Un beso muy fuerte.

Hoy Quille se ha asustado porque  al limpiarse los dientes se ha dado cuenta de que uno, una de las palas como  dice su abuelo, se le mueve. Muy preocupado sale corriendo para contárselo a su mamá.
-Mamá, mamá, se me va a caer un diente ¿eso duele mucho?
-No hijo, no. Eso no tiene importancia, le ocurre a todos los niños y a ti como es natural, también. Se te están empezando a mover los dientes de leche; esos son  los primeros  que  salen y  duran cinco  o seis años.  Los dientes de leche se cambian por otros más fuertes que son para toda la vida. Hay que limpiarlos muy bien para que duren hasta cuando seas viejecito, porque si se te cae unos de esos, ya no hay repuesto.
Guille ha escuchado muy atento las explicaciones de su madre y, sí, parece que se le va a caer el primero y está muy emocionado. Todos los días se mira al espejo para comprobar si todavía está muy agarrado o más flojo; tiene muchas ganas de que se le caiga porque su mamá le ha dicho que cuando ocurra eso, envolverán el diente en una gasa y lo pondrán debajo de la almohada y, por la noche, vendrá el ratón Pérez  que le dejará un regalo, aunque se llevará su diente a cambio.
-Mamá ¿quién es el ratoncito Pérez?-, le pregunta una y otra vez muy intrigado.
-Pues mira, es muy  amigo de los niños, por eso les trae regalos cuando se les caen los dientes.
-¿Y  cómo puede con ellos si él es muy pequeño?
-Es un poco mago y tiene mucha fuerza.
-¿Y qué hace con tantos dientes? ¿Para qué los quiere?
A esa pregunta, su madre no le puede responder; la verdad es que ella tampoco sabe qué es lo que hará Perez con los dientes de los niños. Por fin se le ocurre una respuesta:
-A lo mejor se está haciendo un castillo de nácar, como los dientes son muy blancos…
Guille la escucha sorprendido, pero parece que le gusta la solución de su pregunta ¡Un castillo de nácar!
El niño todas las mañanas se mueve el diente con el dedo pero todavía está muy agarrado a la encía. Un día sin darse cuenta le da un mordisco al bocadillo y el diente se le queda enganchado en el pan.
-Mamá ven, corre,  ya se me ha caído. Hoy lo tenemos que poner debajo de mi almohada-, le dice muy contento.
No ve el momento de que llegue la noche pero por fin es la hora de acostarse y Guille está muy nervioso:
-¿Por dónde entrará, si es muy pequeño? -, le pregunta a su mamá.
-No te preocupes, él es un ratón y sabe buscar  los agujeros para meterse por las casas.
Guille no se puede dormir, no para de dar vueltas y vueltas en la cama . ¡Está tan inquieto!... De repente se acuerda de algo: su padre tiene puestos algunos cepos para los ratones en el garaje ¿Y si Pérez cae en uno de ellos? Rápidamente se levanta de la cama y va a decírselo a su madre para que no ocurra una desgracia irremediable.
-¡Mamá! Hay que avisar a papá; tiene que quitar los cepos, si pilla al ratoncito, se puede morir y, nuestra culpa, no podrá llevar más regalos  a otros niños. Por favor hay que llamarlo ahora.
-No te preocupes, espera a que llegue y, entonces bajareis a quitarlos.
Guille está muy preocupado,no para de llorar; no  quiere ni pensar lo podría haber pasado si no se hubiese dado cuenta, por eso no quiere irse a la cama hasta que llegue su padre. Por fin oye la llave de la puerta, se seca las lágrimas y, más sereno,  sale corriendo  a contarle lo que le preocupa.
Su papá y él han bajado al garaje y uno a uno, han quitado todos los cepos que había puestos.
-¿Ya estás tranquilo?-, le pregunta su padre.
-Sí papá, te imaginas que hubiésemos pillado al ratoncito en uno de esos cepos.
Su padre le mira con cariño y le acaricia la cabeza.
Guille se ha acostado satisfecho por haber realizado una buena obra, aunque esa noche le cuesta más dormirse que otras veces.
A la mañana siguiente, mete la mano debajo de la almohada y se encuentra una caja de pinturas ¡Qué bien con lo que le gusta pintar! Muy contento se la enseña a sus padres.
-Como hoy es sábado voy a dibujar durante todo el día.
 Todos están muy contentos en la casa. La familia sabe que de no ser por Guille podría haber ocurrido una catastrofe. Los niños del mundo tienen mucho que agradecerle; así el ratoncito podrá seguir visitando  las casas de otros chiquillos para llevarles sus regalos cuando se les caiga su primer diente.

Como siempre, además de salvar a Pérez, Guille me ha hecho el dibujo.