Esta es la felicitación Navideña que he recogido del blog de Piruletas. Muchas gracias es muy bonita.
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viernes, 23 de diciembre de 2011
sábado, 10 de diciembre de 2011
Villancico .El burrito sabanero
Desde que soy maestra, no ha habido una Navidad en la que yo no haya enseñado este villancico a mis alumnos, por eso lo cuelgo aqui para los que quieran aprenderlo. Es muy alegre y a los niños les gusta mucho.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Unos magos diferentes. Para todas las gentes de buena voluntad.
Siempre que llegan estas fechas, mi padre me acompaña en el recuerdo. Con él montábamos siempre el belén. Él nos hizo vivir momentos inolvidables. Se lo dedico con todo mi amor.Espero que os guste mucho. Un abrazo para todos.
-
Unos Magos diferentes.
Se acercaba la Navidad y en casa de Miguelín había mucho alboroto, ¡por fin iban a poner el belén! La mesa de la terraza ya estaba abierta; la habían forrado con papel de embalar para que no se manchase.
-Miguelín, espera un poco no seas impaciente; hay que desenvolver las figuras con cuidado, puedes romper alguna -le decía su madre, que sabía que las prisas no eran buenas.
El niño estaba nervioso, acababan de empezar a prepararlo y ya quería verlo todo terminado; se acordaba del que habían hecho el año anterior y ya se lo imaginaba tal y como lo colocaron: a la izquierda el portal y, dentro de él, el nacimiento. Esas eran las figuras más bonitas de todas, especialmente la Virgen María y San José; el niño también era muy gracioso y la mula y el buey parecían casi de verdad. Encima del portal de corcho, enganchaban el ángel, que por cierto tenía una mano rota. A la derecha estaba el pueblo con una posada, un horno para hacer pan con su fuego y todo, una fuente que echaba agua y una hoguera con luz alrededor de la cual colocaban a los pastores. En el centro, el estanque con muchos patos y un río con un puente y una lavandera. ¡Ah!, también al fondo, situaban sobre una montaña el castillo de Herodes con el rey y los soldados. Rodeando toda la mesa, hacían un camino con serrín por donde iban los Reyes Magos para encontrarse con el niño Jesús. Durante todas las fiestas, Miguelin los iba moviendo un poquito hasta que el día 5 de enero llegaban al portal.
Su madre le había asegurado que, cuando lo tuvieran todo listo, iban a ir a la Plaza Mayor a comprar algunas figuras nuevas, para sustituir a las más estropeadas.
-De este año no pasa, iremos a comprar un ángel como Dios manda, para ponerlo en el portal.
Miguelín seguía desempaquetando las figuras, las casitas, el castillo, el molino y su madre las iba colocando sobre la mesa, sin embargo, sus pequeños dedos eran todavía un poco torpes y, en un descuido, al niño se le escapó una de las manos, que se estrelló contra el suelo.
-Te he dicho que tenías que tener cuidado ¡Mira! el rey Gaspar sin cabeza. Ahora ¿qué vamos a hacer?
La madre estaba muy disgustada. El niño, que la miraba con cara de susto, empezó a llorar amargamente sintiéndose culpable.
-Venga, no te preocupes, tendremos que comprar un rey también.
Al oír los sollozos, su padre entró en el salón.
-¿Qué es lo que pasa? ¿Todos los años hay que formar este jaleo para montar el belén?
-Se me ha roto el rey Gaspar -dijo el niño entre hipos y suspiros.
-Ya le he dicho que no se preocupe, esta tarde iremos a comprar otro y también el ángel.
Al oír eso, el padre puso cara de desacuerdo, esas figuras las tenía él desde que era pequeño y no pensaba deshacerse de ellas de ninguna manera, así que inmediatamente se opuso a esa idea.
-Mirad, si ahora compramos un rey, ya no será como los otros dos; dadme el que se ha roto y esta tarde lo llevaré a un taller de artesanía que hay cerca de mi oficina en donde trabajan muy bien el barro; allí me lo arreglarán.
-El cuerpo del rey está intacto, solo ha sido la cabeza -le explicó Miguelín mientras se lo entregaba.
-Bueno, no ha sido tan grave, seguro que me lo pueden arreglar; dadme a Baltasar para que se fijen en la cara y hagan una parecida.
Ese mismo día, cuando salió de trabajar, el padre llevo al Rey Gaspar al taller para que le hicieran una cabeza nueva; también dejó a Baltasar para que se fijaran un poco en el estilo de las figuras.
-Por favor ¿tardarán mucho en arreglarla? En estas fechas, si faltan dos Reyes Magos en el belén, parecerá que no está terminado y mi hijo nos estará dando la lata sin parar.
-No se preocupe D. Miguel, pasado mañana venga a por ellas, ya estará terminada.
Pasaron dos días y allí se presentó el padre de Miguelín a por su encargo. Las dos figuras ya estaban empaquetadas así que le pagó el arreglo y se marchó tan contento, pensando en que por fin su hijo, como todos los años, podría enseñar el belén a sus amigos.
-Ya estoy en casa -dijo al entrar-, traigo los reyes. Miguelín salió corriendo para cogerlos.
-¡Alto! Yo los desenvolveré y los pondré en el portal, este año con una reparación ya es suficiente. Milagros, ya tengo las figuras –exclamó en voz alta. Sin esperar a que saliera su mujer, los dos se dirigieron al salón para completar el belén.
Quitó los papeles de la primera y salió el rey Baltasar, que se había llevado como modelo y lo colocó sobre el camino; entonces empezó a desempaquetar la segunda.
-¡Otro rey Baltasar! ¿Qué ha pasado aquí? En el taller se han confundido, yo les dije claramente que quería que hiciesen una cara parecida pero de rey Gaspar.
A Miguelín se le estaban poniendo los ojos acuosos, iba a empezar a llorar de un momento a otro.
-¡Mamá!!!!! Se han confundido no tenemos rey Gaspar. Ahora tenemos dos reyes Baltasar
La madre entró en el salón y se quedo tan sorprendida como ellos.
-Ahora sí que tenemos un belén original, un rey blanco y dos negros -dijo con un poco de sorna-, como es viernes, no podremos volverlo a llevar. Habrá que esperar al lunes. Ponlo de todas formas sobre el camino.
El padre quería quitarle importancia al asunto y decía sonriendo:
-Bueno, a ver si no hubo más que un rey negro visitando al niño Jesús, seguro que fueron más; quizá Baltasar se llevó a un amigo.
Miguelín y su madre no estaban de acuerdo con el padre; habían empezado a discutir cuando llamaron a la puerta. Salieron a abrir y se encontraron con que la vecina venía a ver el belén con su hijo Basi.
-Pasad, pasad, el belén ya está terminado aunque este año hemos tenido un pequeño problema… No había terminado de decir la frase cuando Basi el vecino de Miguelín, que además era muy amigo de él, exclamó muy contento:
-Mira mamá, dos reyes negros, aquí sí que me quieren.
Los tres se quedaron cayados ante la reacción del niño, no se esperaban que, algo que a ellos les había parecido un tremendo error, hubiese servido para darle una alegría tan grande al niño adoptado de su vecina.
-¿Has visto Basi como Miguelín y sus papás son muy simpáticos y cariñosos? Le habéis alegrado el día; no os imagináis como le cuesta adaptarse a esta vida nueva.
Estuvieron viendo y comentando todos los detalles del belén y pasado un rato se marcharon. Cuando se quedaron solos, Miguel dijo:
-¿Qué hacemos, lo llevamos a arreglar o lo dejamos así?
Miguelín y su madre se miraron, todavía se acordaban de cómo se le había iluminado la cara al niño del tercero cuando vio que también había figuras negras en el belén; si lo cambiaban se iba a disgustar mucho y ellos no querían que Basi sufriese.
- Bueno-repitió el padre-, ¿lo llevamos a lo dejamos así?
-¿Qué te parece si nos quedamos con los dos reyes negros?
Miguelín estuvo un rato callado y, de repente, como si hubiese descubierto algo importante exclamó:
-Papá, nos lo quedamos. Yo creo que ese ha sido el regalo que el niño Jesús le ha hecho a Basi esta Navidad ¿verdad mamá?
domingo, 27 de noviembre de 2011
Un castillo de arena.Infantil y 1er.ciclo
Dedicado al colegio Álvar Fáñez de Minaya
Guadalajara
En la orillita del mar
Me voy a hacer un castillo
Con el cubo y el rastrillo
Lo tengo que terminar
Rodeado de murallas
Todas pintadas de rayas
Con altas torres y un foso
Me queda majestuoso
Un soldadito valiente
lo defiende alegremente
con flechas de caramelo
y piedras que son buñuelos.
En la puerta un gran dragón
con su garganta de fuego
hace la comida luego
para el rey que es un tragón
Una preciosa princesa
Con la carita de fresa
Asomada a la ventana
Saluda a las aldeanas.
¡Qué castillo tan bonito!
Ni grande ni chiquitito
Todo hecho con arena
Cuando el agua se lo lleve
¡Qué pena!
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Aquarela de Toquinho
Una preciosa canción que, aunque esté cantada en portugués nos trasmite muchas ganas de vivir cuando la escuchamos.
martes, 22 de noviembre de 2011
Luis Pescetti nos cuenta EL PUNTO
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Visita a Valencia: Parque de Cabecera y Mercadillo de Cromos.
Este artículo, es el primero de una serie que voy a titular: Visitas a Valencia.
Se me ha ocurrido este domingo, cuando estaba con mis nietos paseando por las calles de esta fantástica ciudad. Pensé que podía enseñaros algunas de las actividades que los niños pueden hacer aquí durante los fines de semana y los sitios que visitar.
Esta vez, nosotros nos decidimos por ir a ver el Parque de Cabecera. Este parque se llama así porque está situado en la cabecera del antiguo cauce del rio Turia. ¿Sabéis lo que es el cauce de un río? Pues es el lugar por donde va el agua hasta que desemboca en el mar o en otro río.
Antiguamente, en Valencia había muchas inundaciones, pero la peor de todas fue la del año 1957. El rio se desbordó y arrasó con todo lo que pilló a su paso. Hubo 59 muertos. Entonces, el alcalde de Valencia decidió, para evitar una nueva riada, desviar el cauce del Turia y así eliminar el peligro de nuevas inundaciones. Desde ese momento, tuvo claro que todo ese terreno se iba a destinar a espacios verdes y zonas de recreo y deporte. De esta forma, se convirtió en parque el millón y medio de metros cuadrados que antes servía de lecho para el Turia.
El parque de cabecera se inauguró en el año 2005 y es pequeño pero muy bonito y original.
Tiene un lago precioso en dónde hay una gran cantidad de patos, tortugas y barbos.
En el embarcadero puedes coger un patín con forma de cisne y darte un paseo precioso para ver desde cerca los animales que viven en el lago.
En las orillas hay juncos altísimos y,
una pradera muy grande en donde puedes tumbarte a tomar el sol o si tienes perro jugar con él sin peligro.
También puedes coger un tren
que te da un paseo por todo el parque de una forma cómoda. Cuando vas dentro de él te puedes encontrar a muchos ciclistas o a gente que va paseando, disfrutando del ambiente festivo que allí se respira.
Hay un auditorio al aire libre, el sábado estaban haciendo una exhibición de diábolo, pero tengo que pediros perdón porque no saqué ninguna foto; solo tenía ojos para mirar el lago ¡Era tan bonito!
Después del paseo en tren fuimos a ver una zona de juegos en donde los niños se lo pasan estupendamente.
Pero fijaros si tengo que preguntar a mis nietos que es lo que más les gusta de su visita a Valencia me dicen muy contentos:
-¡El mercadillo de cromos!
Pues sí, la primera vez que pasé por la calle Moratín esquina a San Vicente,
vi tanta gente que pensé que era una manifestación,
nos acercamos para ver qué pasaba y nos encontramos con que todo aquel jaleo se debía a que padres, hijos, primos, abuelos y amigos se juntan allí los domingos para intercambiarse cromos.
Hay de todas las colecciones que os podéis imaginar; solo tienes que llevar los que tienes repetidos y la lista de los que os faltan y,
allí, seguro que los encuentras.
De modo que si en vuestra ciudad no hay un mercadillo como este,
solo tenéis que organizarlo: es lo mejor para completar las colecciones.
Se me ha ocurrido este domingo, cuando estaba con mis nietos paseando por las calles de esta fantástica ciudad. Pensé que podía enseñaros algunas de las actividades que los niños pueden hacer aquí durante los fines de semana y los sitios que visitar.
Esta vez, nosotros nos decidimos por ir a ver el Parque de Cabecera. Este parque se llama así porque está situado en la cabecera del antiguo cauce del rio Turia. ¿Sabéis lo que es el cauce de un río? Pues es el lugar por donde va el agua hasta que desemboca en el mar o en otro río.
Antiguamente, en Valencia había muchas inundaciones, pero la peor de todas fue la del año 1957. El rio se desbordó y arrasó con todo lo que pilló a su paso. Hubo 59 muertos. Entonces, el alcalde de Valencia decidió, para evitar una nueva riada, desviar el cauce del Turia y así eliminar el peligro de nuevas inundaciones. Desde ese momento, tuvo claro que todo ese terreno se iba a destinar a espacios verdes y zonas de recreo y deporte. De esta forma, se convirtió en parque el millón y medio de metros cuadrados que antes servía de lecho para el Turia.
El parque de cabecera se inauguró en el año 2005 y es pequeño pero muy bonito y original.
Tiene un lago precioso en dónde hay una gran cantidad de patos, tortugas y barbos.
En el embarcadero puedes coger un patín con forma de cisne y darte un paseo precioso para ver desde cerca los animales que viven en el lago.
En las orillas hay juncos altísimos y,
una pradera muy grande en donde puedes tumbarte a tomar el sol o si tienes perro jugar con él sin peligro.
También puedes coger un tren
que te da un paseo por todo el parque de una forma cómoda. Cuando vas dentro de él te puedes encontrar a muchos ciclistas o a gente que va paseando, disfrutando del ambiente festivo que allí se respira.
Hay un auditorio al aire libre, el sábado estaban haciendo una exhibición de diábolo, pero tengo que pediros perdón porque no saqué ninguna foto; solo tenía ojos para mirar el lago ¡Era tan bonito!
Después del paseo en tren fuimos a ver una zona de juegos en donde los niños se lo pasan estupendamente.
Pero fijaros si tengo que preguntar a mis nietos que es lo que más les gusta de su visita a Valencia me dicen muy contentos:
-¡El mercadillo de cromos!
Pues sí, la primera vez que pasé por la calle Moratín esquina a San Vicente,
vi tanta gente que pensé que era una manifestación,
nos acercamos para ver qué pasaba y nos encontramos con que todo aquel jaleo se debía a que padres, hijos, primos, abuelos y amigos se juntan allí los domingos para intercambiarse cromos.
Hay de todas las colecciones que os podéis imaginar; solo tienes que llevar los que tienes repetidos y la lista de los que os faltan y,
allí, seguro que los encuentras.
De modo que si en vuestra ciudad no hay un mercadillo como este,
solo tenéis que organizarlo: es lo mejor para completar las colecciones.
Así que ya tenéis dos cosas que hacer si vais algún fin de semana a Valencia. Otro día os hablaré de otros sitios que visitar.
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