Los amigos de Guille lo saben, las mamás del colegio lo saben y, hasta Mayca, la madre de Guille, está enterada de todo pero, a él, no le han dicho ni media palabra, quieren que sea una sorpresa. Todo el mundo está de acuerdo en que va a ser la mayor alegría que le pueden dar.
Hoy Guille ha ido a clase como todos los días sin sospechar nada, pero sus compañeros sí que están nerviosos; llevan muchos días guardando el secreto y, eso es algo muy difícil para los chicos de esa edad. Han estado cuchicheando durante el recreo y luego, en el comedor, sus compañeros Pepe, Miguel, Luis y Paco han explotado.
-Guille, vas a tener una sorpresa, adivina qué es-, le dicen poniendo cara de misterio.
Guille se ha quedado pasmado, piensa que es una broma y exclama:
-Que los tres os vais a quedar conmigo a hacer los deberes.
Guille, después de comer se queda haciendo los trabajos de clase mientras sus amigos tienen futbol, y echa de menos su compañía cuando trabaja, por eso, también le hubiese gustado que ellos se hubiesen quedado con él.
-No, frío frío-, responden
-Ya sé, la sorpresa es que viene mi amigo Adrián-, exclama riendo.
¡Todos se han quedado de piedra! ¿Cómo habrá adivinado que es verdad, que Adrián está de nuevo en Murcia? Fingen como pueden.
-Sí hombre, cómo va a venir desde Ecuador-, dicen disimulando mientras terminan de comer.
-La sorpresa te va a hacer llorar mucho mucho y es… un sándwich de jamón y queso-, le explican muy serios.
-Y ¿por eso voy a llorar? –pregunta extrañado.
-Sí, porque quema. Todos ríen ante las tonterías que se les están ocurriendo.
Por fin, terminan de comer y Guille, como todos los días, se va a estudio mientras que los otros compañeros salen al patio a jugar al fútbol. Él no sabe que su madre ya ha hablado con las monitoras para que al terminar de comer, en cuanto llegue su amigo, le dejen salir a jugar con toda la clase para celebrar su regreso.
Cuando llega Adrián al colegio, todos los chicos que están jugando en el patio van corriendo a saludarle, Guille está dentro y no se entera. La monitora le dice que salga, que hay alguien fuera que quiere saludarle, que puede ir también a jugar con todos porque tiene el permiso de su madre. El encuentro entre los dos amigos ha sido muy emotivo; Guille es un chico muy sensible y al ver a su amigo del alma se ha abrazado a él y no podía parar de llorar. Las madres de los demás niños, que también habían llegado para recibirle y darle la bienvenida después de tantos kilómetros de avión, se han emocionado al ver llorar así a Guillermo.
Adrián y Guille han ido juntos al colegio desde pequeños, siempre decían que eran los mejores amigos del mundo; celebraron juntos muchos cumpleaños, Guille fue a la comunión de Adrián y este a la suya, han pasado jugando muchos fines de semana, estaban en el mismo equipo de fútbol y siempre pensaron que no habría nada en el mundo que los pudiera separar, hasta que un día… Tony, el profesor, dio la noticia en clase:
-Chicos, os tengo que decir algo que no os va a gustar mucho. Adrian, vuestro compañero, tiene que volver a su país.
Guillermo ni siquiera podía sospechar que algún Adrián se iría de España; se había imaginado su vida siempre al lado de su amigo. Cuando Adrián tuvo que volver a su país se le cayó el mundo encima. Sus abuelos para quitarle el disgusto se lo llevaron a la playa, le dijeron que todas las personas van dejando durante su vida montones de amigos, pero que esas amistades no se olvidan, que se guardan en el corazón como un tesoro, y le ponen el ejemplo de su madre:
-Mira Guille, nosotros nos teníamos que mudar muchas veces de ciudad por el trabajo de tu abuelo ,y tu madre tenía que hacer amigos en cada colegio nuevo a donde llegaba y dejar a los otros con todo el dolor de su corazón, pero ahora tiene muchos amigos en muchas ciudades-, le dice su abuela.
No parece que eso le consuele mucho pero, poco a poco, entre los baños en la playa y las fiestas de San Juan se le va pasando el disgusto, aunque sigue acordándose de él.
Ahora, tiene de nuevo a Adrián a su lado. Han vuelto las meriendas en las hamburgueserías, las excursiones a la playa, las fiestas de bienvenida, pero hay que hacerle comprender que solo va a estar aquí quince días, después se marchará otra vez y eso será otro golpe para Guille. ¿Cómo lo aceptará? Espero que mejor que la primera vez; Guille ya tiene once años y debe comprender que la vida, de vez en cuando, nos da sorpresas, unas buenas y otras malas.
Menos mal que la madre de Adrián les ha prometido que van a volver a España una vez al año. Esta vez, la despedida será un poco menos amarga.
El dibujo en de una página para colorear "Dibujos de amigos"
¡¡Bienvenido, Adrián.!!
















.jpg)

