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¡Y sin embargo algunas personas dicen que se aburren!¡ Démosles libros!¡Démosles fábulas que los estimulen!¡Démosles cuentos de hadas! Jostein Gaarder
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domingo, 24 de mayo de 2020
domingo, 5 de marzo de 2017
Este año no hay disfraz , poesía infantil
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| Dibujo sacado de internet. |
La mamá de Pitusín ha sacado del armario
el disfraz del pequeñín para poder presumir,
igual que el año pasado, en las fiestas de su barrio.
¡Este disfraz ha encogido! O ¿es que mi niño ha crecido?
¿Qué le pongo yo al chaval
para que cante y que baile al ritmo del carnaval?
La tía de Pitusín otro disfraz le ha comprado:
un precioso cocodrilo que le recuerda a Cirilo;
con una boca tan grande y unos dientes tan enormes
que el niño al verle, del susto, se queda paralizado.
¡Pues yo no me pongo eso!
¿Y si le toco y me muerde?
Una boca tan enorme no parece de fiar.
A mí me da mucho miedo que se pueda equivocar
y piense que soy un pollo o cualquier otro manjar.
El niño, con mucho miedo, ha empezado a sollozar
y ha dicho muy enfadado que, por de pronto,
este año, no se piensa disfrazar.
En la cocina de Pablo, poesía infantil.
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| Dibujo de mi nieto Guillermo, cuando tenía tiempo para su abuela. |
En la cocina de Pablo nunca falta un buen jamón
pues desde muy pequeñito le cogió gran afición.
La Navidad está en la esquina y los abuelos se afanan
en llenar toda la casa con dulces y golosinas.
-¿Qué quieres que les pidamos a los Magos en la carta?
Le preguntan sus abuelos pensando en pedir regalos que le llenen de ilusión ante las fechas que llegan:
-Un jamón.
-¿Un jamón?
- Pero no pata de cerdo, que mi primo Inti dice que el otro jamón corriente
es la pata de los cerdos, y a mí me da mucha pena tener que hincarles el diente
Yo lo quiero de jabubo -dice Pablo,
que se piensa que si el jamón de jabugo sabe a gloria celestial es porque viene del cielo y, eso ya es otro cantar.
-¿No prefieres un camión, una caja de hacer magia, un patín o un gran balón?
-No, abuela, quiero un jamón.
-Para eso un polvorón, roscos de anís, mantecados o pastillas de turrón
que estamos en Navidad, y es tiempo de cambiar en honor del Niño Dios
-dice el abuelo cansado de tanta repetición.
A este niño hay que cambiarle los hábitos en su alimentación.
Ha pasado casi un año desde el último jamón y Pablo se desespera.
En su bonita cocina ya casi nunca hay jamón.
Como es un niño pequeño, esta mañana, en el cole,
se le ha quedado clavado en el pan del bocadillo su primer diente de leche.
y Pérez, el ratoncito, se ha llevado un gran disgusto cuando ha oído hablar al niño que aprovecha la ocasión para pedirle al abuelo, de nuevo, otro jamón.
-Abuelo, dile al ratón que no quiero golosinas, que lo que quiero es jamón.
Al escucharlo el abuelo le ha echado al niño un sermón.
Le ha explicado que no siempre se puede comer lo mismo,
Que eso demuestra egoísmo.
Que hay que comer otras cosas que puso Dios en el mundo.
Puedes comer mucha fruta como fresas, mandarinas, manzanas, melocotones
o un poquito de salmón que es carne tan nutritiva como lo es el jamón.
El ratón Pérez lo escucha y se quita de la frente unas gotas de sudor.
Si el abuelo le convence podrá contentar al niño y dejarle, por el diente, un rico melocotón.
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