Caperucita coja.
Caperucita ha salido de su
casa muy contenta,quiere ver a su abuelita que parece que está enferma.
—Mi abuelita está malita,
voy a hacerle una visita.
Como le ha dicho su madre
escoge el camino largo
y recoge algunas flores para preparar un ramo. Tan ilusionada está que con alguien ha chocado.
—¡Hay que prestar atención! —le dice un señor muy fino.
—Usted me suena de algo, ¿no
será quizás el lobo?
—Cierto es, Caperucita, deja que te ayude un poco.
El lobo le da su brazo para que ella se apoye, el tobillo se ha dañado a consecuencia del golpe.
Va la niña cojeando, apoyada
en un bastón que el lobo le ha preparado con muchísima ilusión.
De empuñadura un ovillo hecho con
hojas muy secas
Hasta casa de la abuela le
acompaña este señor.
—No parece usted tan malo, ¡corre por ahí un rumor!...
—¡Si supieras lo que aguanto con tanto murmurador!
Cuando la abuela los ve, qué sorpresa se ha llevado, al ver a su tierna nieta del brazo de ese malvado.
Para que se tranquilice, Caperu cuenta a su abuela cómo el lobo le ha ayudado.
La abuela, ya más calmada, les invita a merendar con la
tarta de la cesta que preparó su mamá
Un cazador despistado que pasaba por allí también ha sido
invitado al dulce y rico festín.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.












