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domingo, 29 de mayo de 2011
El gallito Escarlati visita el CEIP La Cañadica de Mazarrón
El viernes, 13 de mayo de 2011, El gallito Escarlati y yo visitamos el CEIP La Cañadica de Mazarrón. El recibimiento fue muy cariñoso, por eso pasamos allí uno de los días más felices de nuestras vidas. Escarlati se encontró muy a gusto entre los niños y niñas de 6º, mientras lo leían y hacían sus comentarios sobre su historia y yo he sentido tanto cariño por su parte como por la de su profesora, que me he venido con las pilas cargadísimas. Les agradezco de verdad las cosas tan bonitas que me han dedicado y los regalos que me han hecho, llenos de significado como por ejemplo, una maceta de siempre vivas (Amaranto globoso) con la fábula de Esopo, LA ROSA Y EL AMARANTO.
Me han dado las gracias porque estando jubilada emplee mi tiempo en escribir cuentos y, me han animado a seguir haciéndolo porque dicen que les gustan mucho y, también, porque con ellos reciben unas enseñanzas muy buenas. Se nota la presencia en clase de una maestra estupenda que les enseña a amar la lectura. Estos chicos no saben, que escribir es algo que me encanta y que no me cuesta ningún esfuerzo.
Después de las presentaciones y, de un rato de charla, hicimos la lectura del cuento y estos son los comentarios que hicieron algunos niños y niñas:
María José: no tenemos que avergonzarnos de lo que somos, sino de nuestras obras cuando hacen daño a los demás.
Gloria: No hay que criticar a las personas sin conocerlas.
Álvaro: seguro que todas las personas tenemos algo bueno.
Alejandro: cada uno nace con una misión pues todos somos diferentes y cada uno destacamos de una forma. Eso es lo importante, la diversidad, eso es lo que nos enriquece.
Mely: No hay que ser envidioso.
Después, María Dávila nos enseñó el colegio; es muy bonito y nuevo, tiene muchísima luz y unos murales estupendos en algunas paredes; el del día de la Paz es precioso.
Volveré al próximo curso con un nuevo cuento. ¡Hasta pronto!
La rosa y el amaranto
Un amaranto plantado en un jardín cerca de un rosal. Así se dirigía a él:
-¡Qué flor tan encantadora es la rosa, favorita tanto para los Dioses como para hombres.Le envidio su belleza y perfume!
El rosal le contestó:
-En efecto, querido amaranto, doy flores, ¡pero para una breve temporada! Y si ninguna mano cruel las desprende de mi tallo, aún así fallecerán tempranamente.
Pero tú eres inmortal y nunca te descoloras, y siempre te presentas con renovada juventud.
(Fábula de Esopo)
En vez de envidiar virtudes ajenas, veamos primero las grandezas de las nuestras.
jueves, 19 de mayo de 2011
Interpretación de las ilustraciones del cuento El Gallito Escarlati por los niños de 6º curso del CEIP La Cañadica..
miércoles, 18 de mayo de 2011
sábado, 14 de mayo de 2011
Carta de los niños del CEIP Los Tarahales para los niños de Lorca.
Carta a los niños de Lorca.
Queridos niños:
Somos los alumnos de 4º curso del CEIP Los Tarahales de Las
Palmas de Gran Canaria. Hemos visto en la televisión y
comentado en clase lo ocurrido allì, por el gran terremoto.
Si alguien de vuestras familias ha fallecido, les damos el pèsame.
Si alguno ha resultado herido, deseamos que se cure muy, muy
pronto. Tened fuerzas y sed valientes, porque hay que seguir
cariño, apoyo y solidaridad.
Les invitamos a conocer nuestra isla, vengan, que se lo pasaràn
muy bien.
¡ Animo ! Ya pasò. Rezamos por todos ustedes cada dìa,
esperando que pronto vuelva a la normalidad. Reciban un abrazo
muy fuerte de los niños de todo el centro.
P. D. “Mucha suerte y adiós”
Su profesora, Loreto Jiménez García, me la envía con mucho cariño con la esperanza de que la puedan leer muchos niños de Lorca.
domingo, 1 de mayo de 2011
GUILLE Y PABLO, NACE MI HERMANITO. Nace mi hermanito. Infantil y 1er.ciclo
Guille
y Pablo: nace mi hermanito.
Hoy Guille se ha despertado y ha llamado a su mamá:
—¡Mamá, mamá, he soñado que tenía un hermanito que se
llamaba Pablo! ¡Yo quiero tener un
hermano! Muchos amigos de mi colegio tienen hermanos, yo también quiero tener uno.
—No te preocupes
cariño, seguro que algún día lo tendrás —le responde sorprendida.
Pasó el tiempo y un
día su mamá, muy contenta, le dice:
—Guille, vamos a tener un bebé, aunque no sabemos si será
niño o niña, a lo mejor es una niña.
—No mamá, va a ser
un niño y se va a llamar Pablo —replica—. Quiero que sea un chico para jugar al futbol.
—No te preocupes por eso, Guille, las niñas también juegan
al futbol.
Algunas veces,
cuando su mamá se acuesta porque está muy cansada, Guille pone su cabeza encima de ella y le habla flojito:
—Oye, soy tu hermano Guille. ¡Tengo muchas ganas de que
salgas de ahí para conocerte! Tienes que estar muy aburrido tan solo.
—No digas eso, Guille. El bebé está creciendo aquí dentro y
se está haciendo fuertote. Cuando nazca, tendrás tiempo de conocerle y de jugar con él o con ella.
Pasan los días y la barriga de su mamá crece y crece. Se
nota que el bebé está cada vez más grande.
Desde que va a aumentar la familia, Guille ve más
movimiento en su casa ¡Qué suerte! Le han comprado un dormitorio nuevo y el
suyo será para su hermanito. Sus muebles se le han quedado pequeños.
Hoy, al despertarse,
observa mucho jaleo; sus padres están poniendo en una maleta la ropa del pequeñín.
—¿Mamá, es que nos vamos de viaje? — pregunta.
—No, nos vamos a ningún sitio, es que el bebé ya va a nacer—responde
mientras le acaricia la cabeza con la
mano.
Guille se pone muy
contento, él también quiere ir con sus padres
al hospital para conocer a su hermano, pero ve que sus abuelos vienen para llevárselo. ¡No quiere irse con ellos!
—¡Quiero ver a Pablo! —grita pataleando en el suelo, llorando a moco
tendido.
—Mira Guille —le explica su abuela—, primero van tus papás para
hablar con el médico, cuando les den una habitación para estar allí, vamos nosotros.
—No llores cariño –le suplica su mamá—, cuando vengas al
hospital, tu hermanito ya habrá nacido.
Ha pasado un tiempo precioso y en casa de los abuelos suena
el teléfono:
—¡Ha sido niño, un niño! —exclama su tía muy contenta—. Por
fin vas a poder jugar al futbol con tu hermano, y se va a llamar Pablo como tú
querías.
Guille está muy nervioso; va a conocer a su hermano y ya no se separará más
de él. Nada más entrar en la habitación ve a su mamá acostada en la cama.
—Ven Guille, mira, tu hermano quiere conocerte —le dice.
Guille se sube a la
cama con ella y, entre los dos, sujetan en brazos a Pablo. Entonces, su abuelo
les saca una foto a los tres. El niño
está muy colorado y a Guille le parece muy feo aunque todos dicen que es muy guapo y que está muy gordito.
—Está casi criado
–comentan los abuelos.
—¡Si es pequeñísimo y seguro que no sabe comer solo! “Muchas
veces no entiendo a los mayores” —piensa.
—Vamos Guille, es hora de irse a casa –dice su abuela cogiéndole
de la mano
Él les mira con cara de sorpresa, no quiere marcharse.
¡Pobre
Guille! Todavía no tiene cuatro años y no entiende que se tiene que ir y que su mamá, su papá y Pablo se van a quedar en ese sitio tan feo, por lo menos un
día más. Llora desconsoladamente mirando a sus padres, no tiene consuelo.
Su tía Paloma le coge
en brazos y le pregunta al oído:
—¿Quién se va a comer conmigo un helado?
—¡¡¡Yo!!! –contesta muy contento.
Parece que eso ha surtido efecto, les da un beso a todos y
se despide hasta el día siguiente.
Mientras se comen el helado, pregunta:
—Oye tía, ¿por qué
Pablo se chupa tanto los puños?, ¿por qué
no abre los ojos?, ¿por qué llora tanto?,
¿me habrá conocido?, ¿sabrá que soy su hermano mayor?
Su tía no tiene tiempo de contestar a tantas preguntas. Cuando está respondiendo a una, ya tiene tres o cuatro más, en cola, esperando contestación. Guille está muy contento y ha comprendido que Pablo debe estar en el hospital con sus padres un día más.















