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domingo, 1 de abril de 2012

Guille y Pablo: dos niños solidarios. Infantil y Primaria.



Aunque hace tiempo del terremoto de Haití, no conviene olvidarse de ellos.

Se acerca Diciembre; el día 14 es el cumpleaños de Pablo y pocos días después el de Guille. Desde hace tres meses llevan la cuenta de los días que les quedan para celebrarlo. Como  cumplen años con dos semanas de diferencia,  su mamá los celebra siempre juntos. Ya tiene las invitaciones y van a venir muchos niños.
Una noche, toda la familia está viendo la televisión; han salido unas imágenes espantosas de un terremoto que ha destruido Haití. Los niños no comprenden bien cómo un terremoto puede destruir toda una ciudad.
-Mamá, ¿eso puede pasar aquí también?-, pregunta Guillermo un poco asustado
-Sí hijo, sí. Por desgracia eso puede ocurrir en cualquier sitio, pero hay lugares más propicios para que sucedan esas catástrofes. Además, como en Haití hay mucha  pobreza, las casas están mal construidas y se caen fácilmente.
Esa noche, todos  se han acostado muy tristes pensando en la gente que estará en esos momentos sin hogar. Guille y Pablo, tienen un poco de miedo ¿Y si les ocurre eso a ellos?
Por la mañana su mamá, al levantarse ha hablado con los dos:
-Mirad niños, vuestro padre y yo hemos pensado, que puesto que enseguida van a venir los Reyes Magos y os  van a traer  muchos juguetes, debemos de compartir algo de lo que tenemos con los niños de Haití. Podríamos decir a vuestros amigos que, en lugar de compraros un regalo, el dinero que se van a gastar lo echen en una hucha que vamos a poner en medio de la fiesta y, todo lo que recojamos, lo enviaremos para ayudarles un poco. ¿Qué os parece?
Guille y Pablo han escuchado a su madre y no han puesto ninguna pega, les ha parecido bien. Su madre se ha sorprendido de la generosidad de sus hijos.
-Bueno, solo queda cambiar la invitación. Esta tarde escribiré una nota para que se la entreguéis a las mamás de vuestros amigos.
Mayca ha pensado en la carta que les va a dar y después de terminarla se la lee a sus hijos; ha quedado así:
 -Queridas amigas:
 Tanto mis hijos como yo,  estamos  todavía aturdidos  ante la gran desgracia que hace unos días asoló Haití. ¡Hay tanta gente que se ha quedado sin nada y tantos niños a los que ayudar...!
Pienso en la suerte que tenemos y en que  somos privilegiados. En realidad tenemos de todo y en exceso.
Quiero que mis hijos sean desprendidos y creo que hay que enseñarles desde pequeños a ayudar a los demás. Por eso cuando hablé con ellos de su cumpleaños, pensamos entre los tres, que este año no queríamos regalos, que lo mejor sería que lo que os vais  a gastar en comprar un juguete, lo echéis en una hucha que vamos a poner en el lugar de la celebración. Luego Guille y Pablo lo  entregaran a las monjas del colegio para que a su vez lo donen a la congregación que  tienen en   Haití. Creo que ellas sabrán emplearlo de forma adecuada.
Os lo agradecemos de corazón:
                                               Familia de  Guille y Pablo
 A los dos niños les ha parecido muy bien.
Guille y Pablo han recogido 300 euros y, casi  no han notado el sacrificio porque aunque no han tenido juguetes, han tenido fiesta y también tarta.
Al día siguiente del cumpleaños han entregado el dinero en el colegio y las profesoras les han felicitado por ser tan solidarios.
Otras  mamás han copiado la idea porque les ha parecido que está muy bien eso de compartir, así que han enviado más dinero para ayudar a los niños haitianos.
Esos días, las profesoras han hablado en clase de la solidaridad pero ellos  que son pequeños preguntan a su madre:
-Mamá, ¿qué es ser solidario?
Mayca  se queda sorprendida porque  Guille y Pablo son solidarios pero no lo saben.
-Hijos, ser solidario es ser generoso con los demás, como vosotros lo habéis sido con los niños de otro país.
-¡Ah! – Los dos se quedan callados pensando en lo que les ha dicho. Les parece que ser solidario es una cosa muy buena, así que están satisfechos de serlo.


Esta vez, Guille, además de ser uno de los personajes del cuento, es el ilustrador de esa bonita hucha.

5 comentarios:

Elizabeth Segoviano dijo...

que relato tan hermoso y conmovedor Conchita, sin mencionar que es muy aleccionador y que todos deberíamos seguir el ejemplo de Guille y Pablo .. por cierto la hucha es increíble :)

amalia bayonas dijo...

me gusta mucho este cuento Conchi. A los niños si se les dan buenas ideas enseguida las secundan

Conchita dijo...

Tienes razón, hay que fomentar la solidaridad, sobre todo en esta época en dónde hay tantos niños sufriendo.

begoña rotaetxe dijo...

El cuento tiene mucha miga y llega directo al corazon , ampliando ideas de solidaridad. Una familia concienzada puede conseguir dar ideas para que los niños aprendan a compartir. Y es un buen testimonío para imitar su iniciativa...txapeldun, felicitaciones.

Conchita dijo...

Begoña, muchas gracias por dejar tu opinión en mi blog. No sabes qué alegría dan los comentarios. Un abrazo.

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