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¡Y sin embargo algunas personas dicen que se aburren!¡ Démosles libros!¡Démosles fábulas que los estimulen!¡Démosles cuentos de hadas! Jostein Gaarder

jueves, 23 de octubre de 2014

El castillo encantado. Primaria y adultos con alma de niños.

Se acercaba la noche de Los difuntos  y todo el mundo se  preparaba para recibirla.

 En el castillo de la bruja Terrorífica también estaban ansiosos por que llegase esa noche. Sus moradores tenían un motivo muy   especial. Este castillo solo existía durante  la noche del treinta y uno de octubre en la que se celebraba LaNoche de los Difuntos; el resto del año desaparecía a los ojos de las personas y hasta el siguiente año no volvía a existir. La gran bruja había hechizado a sus habitantes,  decía que  no servían para nada  y que  ya no asustaban a los niños.

Cuando llegaron las doce  y un minuto de la noche, una niebla muy espesa se formó encima de un pequeño montículo y no  se deshizo hasta que todo el castillo resucitó de nuevo.
Lo primero que apareció en el centro del monte fue edificio muy negro  con torres muy altas y  ventanas  estrechas. Una pequeña luz se adivinaba dentro. De las torres salieron volando infinidad de murciélagos. Las telas de araña tejidas minuciosamente por arañas gigantes, parecían cortinajes de tul negro  en donde se columpiaban los esqueletos.

 De repente, dos armaduras huecas sin cabeza  bajaron  el puente levadizo  y un gran ruido de cadenas resonó en todo el valle, luego se abrió la puerta  del castillo con un gran chirrido de goznes.
-¡Ayyyyy!, gritó Terrorífica-, que estaba asomada en lo alto de una torre -. ¡Nunca os acordáis de engrasarlos de un año para otro! ¡Sois unos inútiles!

 Cuando se hizo el silencio de nuevo, la puerta empezó a vomitar un  gran ejército formado por  engendros y seres repugnantes que hubiesen aterrorizado al más valiente de vosotros.

Los fantasmas  salieron en primer lugar  arrastrando sus cadenas, después les siguió un gran grupo de asquerosos zombis llenos de heridas sangrantes, ogros, vampiros, momias, decapitados, demonios y asesinos.

Los esqueletos dejaron de columpiarse y siguieron a la comitiva  y, por último, decenas de brujas montadas en sus escobas salieron volando desde las almenas llenando el oscuro cielo. Cerrando la comitiva salió Frankestein.

Cuando todo el mundo estaba fuera se oyó la voz atronadora de la gran bruja que les gritó:
-¡Ya sabéis estúpidos e  infectos seres!  conque uno solo de vosotros asuste a alguien  os quitaría la maldición y volveríais a vivir, sin desaparecer, como hacíamos antes pero, estoy segura  de que sois tan inútiles y necios que tampoco lo conseguiréis este año.

Ellos al escuchar eso se animaron unos a otros:
-De hoy no pasa, estoy seguro  de que alguien se asustará cuando nos vean llegar. Cuando os miro a todos, tan feos, me da miedo hasta a mí-, le dijo un vampiro a otro.
Empezaron a caminar hasta llegar al pueblo más cercano llamado Castillejo del Valle. Desde lejos ya se oía el bullicio, la música  y se veían las luces y los adornos que tenían puestos en las puertas de las casas.

En todos los jardines había grandes calabazas con velas encendidas dentro y la gente iba disfrazada como ellos; si se descuidaban no iban a saber quiénes eran los monstruos de verdad y quienes los disfrazados.
-Por favor, no os separéis-, ordenó uno de los fantasmas. No tenemos que perdernos.
Siguieron avanzando hasta que observaron a un grupo de niños que llevaba bolsos llenos de caramelos y golosinas.
 Ellos sí que iban disfrazados aunque casi parecían brujas y vampiros de verdad. Llamaban a las puertas y decían.
- ¿Truco o trato?
Entonces los señores de la casa, que eran bastante mayores, les contestaron:
-Trato-, y les sacaron montones de golosinas.

Esperaron a que se marchasen los niños con la ilusión de que pudieran asustarlos y al ser mayores les diera un patatús  y se muriesen del susto. Eligieron al más feo. Llamaron al timbre y esperaron.

-¡UUHHH!-, gritó un asqueroso zombi.
La señora se sobresaltó un poquito pero, enseguida llamó a su marido.
-¡Juan!, ven enseguida, mira, estos sí que van bien disfrazados-, dijo a voces a su marido que estaba en otra habitación.
El hombre salió enseguida y al verlos, sonriendo, les dio la mano.
-Enhorabuena, si hubiese un concurso de disfraces, os llevaríais el premio. Dales caramelos, mujer, que se lo merecen.

Los habitantes del castillo se alejaron desanimados. Siguieron caminando de un lado a otro.
-¡UUUGGG! ¡AAAGGGG! Gritaban como locos y todos los recibían con sonrisas y felicitaciones por lo bien que iban.

Cuando la brujas pasaron volando en las escobas por encima de las cabezas de los que estaban de fiesta gritando-¡Jijijiji! -, todos se quedaron mirándolas embobados.
-Mamá, yo quiero que me compres una escoba como esas. El año que viene me disfrazaré de bruja.
-Bueno, hija, veremos lo que cuestan. Deben ser muy caras.

Nuestros amigos, los monstruos, estaban cansados de tanto caminar, solo una vez, una niña dio un respingo cuando vio a Frankestein, pero solo un respingo.
-¿Tú crees que eso ha sido un susto?-, le preguntó Franki a un fantasma que estaba a su lado.
El fantasma le miro con sorna y le dijo:
- Vamos anda, eso no ha sido un susto, si acaso un suspiro.

Empezaba a amanecer, si no aligeraban llegarían de día y se quedarían fuera del castillo. Nuestros amigos apretaron el paso hasta donde se encontraba su hogar. Iban desilusionados sabiendo que habían fracasado de nuevo. Fueron entrando en el castillo hasta que se cerraron las puertas y se levantó el puente levadizo.

-Bueno chicos, por vuestras caras veo que este año tampoco ha habido suerte ¿verdad?-, preguntó la gran bruja.
Al escucharla, un vampiro muy elegante se dirigió a Terrorífica y le dijo:

-Te lo repito todos los años, desde que a la noche de los difuntos le llaman Halloween los niños no tienen miedo a nada.
Se fueron retirando a sus habitaciones mientras una espesa niebla,  de nuevo, fue cubriendo el castillo hasta que desapareció. Tendrían que esperar otro año a ver si había más suerte.


Como pasa el tiempo. Otra vez tenemos aquí la fiesta de Halloween y otra vez he escrito un cuento que espero que os guste.

Todas las ilustraciones y fotografías las he tomado prestadas de internet. aquí está la página.


19 comentarios:

Anónimo dijo...

Mamá, pobrecitos así nunca van a volver a la vida. Jajaja. El cuento es muy divertido.

Conchita dijo...

No te preocupes, ya encontrarán una pócima el año que viene para quedarse con nosotros.

Anónimo dijo...

¡Que fracaso de monstruos! Así no hay quien pase miedo! Estan muy bien encerrados

Anónimo dijo...

Hola, soy Elisa. Una historia muy graciosa y muy conveniente para ayudar a niños miedosos, que hay muchos. A mi me hubiera venido bien hace unos añitos.

Conchita dijo...

Gracias Elisa, me da mucha elegría verte por aquí. A mí también me hubiera venido bien algunos monstruos de esos. Seguro que no hubiese tenido pesadillas.

Anónimo dijo...

Conchita, soy Blanca, me ha gustado mucho el cuento!!!....pero me quedo con pena por los pobres monstruos...La moraleja del cuento la veo muy certera....pienso que hemos perdido un poco de inocencia....Bueno, esperaremos que les sucede a nuestra terrorífica pandilla el año que viene!!!! Muchos besos!!

Conchita dijo...

Hola Blanca, me alegra que hayas entrado en mi blog. Es cierto que se ha perdido un poco el misterio del Día de Difuntos. Les está dando tanta pena, a todo el que lee el cuento, de los monstruos que no sé si voy a poder esperar al año que viene para arreglarles el problema. Un beso.

Anónimo dijo...

Conchíta,soy Amparo,el cuento es muy original, las brujas , fantasmas y demás seres terribles pierden su poder más preciado.El año que viene para reparar esa perdida , concédeles otro don diferente. Esperando ansiosamente el próximo año.

Marisa Alonso Santamaría dijo...

Felicidades Conchita!! Muy bonito, esperando ya, que inventes el próximo cuento. Un abrazo fuerte.

Conchita dijo...

Hola Amparo y Marisa , ante el clamor popular tendré que solucionar el problema este mismo año. Gracias por leerlo.

Anónimo dijo...

Hola, Conchi! Soy Pilar E.Un cuento muy original. A mi y a muchos niños miedosos como yo se nos ha solucionado el problema.A partir de ahora no nos asustaremos de monstruos y fantasmas ,por si acaso....!iFelicidades !Sigue así.Un beso

Conchita dijo...

Hola Pilar, tu comentario sí que ha entrado. Tiernes razón, desde que hay Halloween los niños no tienen miedo a los monstruos, por eso escribí este cuento.
Menudas noches de difuntos que pasaba yo
Un beso.

Anónimo dijo...

Soy Paloma,me ha encantado el cuento!!!muy original!!

Conchita dijo...

Gracias Paloma. Un beso.

Anónimo dijo...

Hola. Somos los alumnos de 4º de primaria del colegio Los Tarahales de Las Palmas- Hemos leído entre todos el cuento del castillo que nos ha gustado mucho, porque es divertido, ameno y muy apropiado para la noche del 31. Felicitamos a la autora, que ejerció la docencia, en nuestro centro. Besitos encantados.

Anónimo dijo...

Hola, somos los alumnos de 4º de primaria del colegio Los Tarahales de Las Palmas. Hemos leído en clase el cuento del castillo y nos ha gustado mucho, porque es divertido, ameno y muy apropiado para la noche del 31. También nos agradado saber que la autora ejerció la docencia en nuestro centro. Gracias por regalarnos tus maravillosos cuentos. Besitos encantados.

Conchita dijo...

Queridos niños, me alegro mucho que os haya gustado mi cuento y, más, sabiendo que lo estáis leyendo desde un lugar al que le tengo mucho cariño" el colegio de Los Tarahales". Allí pasé muy buenos ratos enseñando y aprendiendo a la vez, porque había muchas cosas de las islas que no conocíamos en la peninsula. Un beso muy grande para todos y en especial para vuestra profesora, Loreto.

Teresa Hernandez Seoane dijo...

hola conchta soy teresa
me a encantada me gustaria que lo visitaras y los vieras por favor y si puedes decir a tus amigos y seguidores que lo visiten y dejen su comentario me alegraria mucho

Conchita dijo...

Querida Teresa, como lo has visitado tú, ya con eso me conformo. Estoy contentísima de que de vez en cuando te pases por aqui. Un beso muy fuerte.

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