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¡Y sin embargo algunas personas dicen que se aburren!¡ Démosles libros!¡Démosles fábulas que los estimulen!¡Démosles cuentos de hadas! Jostein Gaarder

domingo, 5 de marzo de 2017

En la cocina de Pablo, poesía infantil.




Dibujo de mi nieto Guillermo, cuando tenía tiempo para su abuela.

En la cocina de Pablo nunca falta un buen jamón
pues desde muy pequeñito le cogió gran afición.
La Navidad está en la esquina y los abuelos se afanan
en llenar toda la casa con dulces y golosinas.
-¿Qué quieres que les pidamos  a los Magos en la carta?
Le preguntan sus abuelos  pensando  en pedir regalos que le llenen de  ilusión ante las fechas que llegan:
 -Un jamón.
-¿Un jamón?
- Pero no pata de cerdo, que mi primo Inti dice que el otro jamón corriente
es  la pata de los cerdos, y a mí me da mucha pena tener que hincarles el diente  
Yo lo quiero de jabubo -dice Pablo, 
que se piensa que si el jamón  de jabugo sabe a  gloria celestial  es porque viene del cielo y, eso  ya es otro cantar.
-¿No prefieres un camión, una caja de hacer magia, un patín o un gran balón? 
-No, abuela, quiero un jamón.
-Para eso un polvorón, roscos de anís, mantecados o pastillas de turrón 
que estamos en Navidad, y es tiempo de cambiar  en honor del Niño Dios
-dice el abuelo cansado de tanta repetición.
 A este niño hay que cambiarle los hábitos en su  alimentación.

Ha pasado casi un año desde el último jamón y Pablo se desespera.
 En su  bonita cocina ya casi nunca hay  jamón.
Como es un niño pequeño,  esta mañana, en el cole, 
se le ha quedado clavado en el pan del bocadillo su primer diente de leche.
y  Pérez, el ratoncito,  se ha  llevado un gran disgusto  cuando ha oído hablar al niño  que aprovecha  la ocasión para pedirle al abuelo, de nuevo, otro jamón.
-Abuelo, dile al ratón que no quiero golosinas, que lo que quiero es  jamón.
Al escucharlo el abuelo le ha echado  al niño un  sermón.
 Le ha explicado que no siempre se puede comer  lo mismo,
Que eso demuestra  egoísmo.
Que hay que comer otras cosas que puso  Dios en el mundo.
Puedes comer mucha fruta como fresas,  mandarinas, manzanas, melocotones
 o un poquito de  salmón que es  carne tan nutritiva como lo es el jamón.
El ratón Pérez lo escucha y se quita de la frente unas gotas de sudor.
Si el abuelo le convence podrá contentar al niño y dejarle,  por el diente, un rico melocotón.


2 comentarios:

begoña rotaetxe dijo...

Que divertido !!! ya el dibujo es una delicia, y tu historieta familiar rezuma buen humor cariño y admiración con un nieto de gustos exquisitos; me ha gustado un montón, y el final de traca:...eso es educar con cariño comprensión y decisión !!! Ratoncito respira el niño recibirá un melocoton

Conchita dijo...

Las anécdotas de los nietos son entrañables. De esta forma es como si tuvieran escrito su diario, aunque hecho por la abuela.

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