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¡Y sin embargo algunas personas dicen que se aburren!¡ Démosles libros!¡Démosles fábulas que los estimulen!¡Démosles cuentos de hadas! Jostein Gaarder

miércoles, 7 de febrero de 2024

El primer disfraz

Ilustradora, Virginia García,



 

Pitusín es muy pequeño, casi no se va a enterar

de que con febrero, el loco, ha llegado el carnaval.

Con febrero llega el frío,

pero con el carnaval me río.

La mamá de Pitusín ya le ha comprado el disfraz:

dos cuernecitos de plumas y los ojos de cristal,

un pico muy duro y fuerte para poder agarrar

cualquier presa por la noche que se deje devorar.

Así es el gorro de búho, no se puede pedir más.

Y debajo de ese gorro, unos ojos muy redondos,

una  nariz respingona y una bonita sonrisa,

que regala Pitusín a los que no tienen prisa

Cuando pasan por su lado, todos exclaman al verle:

Mira, ¡qué bien disfrazado!

Con el gorrito de búho a la gente ha enamorado.

Pitusín está contento, tiene su primer disfraz,

aunque como he dicho antes, todavía es muy pequeño,

casi no se va a enterar de que llega el carnaval.

 

 


6 comentarios:

Macondo dijo...

Muy bonitos, tanto el cuento como la ilustración.
Un abrazo.

Conchita dijo...

Muchas gracias, Macondo. Otro abrazo para ti.

Carolina García dijo...

Lo que lees aquí es absolutamente tierno y encantador. Nos conocimos hace poco en la feria de escritores de Los Alcázares y quiero que sepas que me pareciste un encanto de persona, y que por supuesto, aquí tienes a una nueva seguidora en este blog tan adorable. Un abrazo.

Conchita dijo...

Muchas gracias Carolina. Ahora mismo no recuerdo tu cara. Voy a buscarte en las redes. Muchas gracias.

Silent Movie - ©Theda Bara dijo...

I'm getting to know your blog. I really liked it and I'm already one of your friends.
(ꈍᴗꈍ) Poetic and cinematic greetings.
💋Kisses💋

Prometeo dijo...

Conchita, el cuento de Pitusín tiene una ternura muy limpia y muy cercana a la experiencia real de los primeros carnavales de un niño. El ritmo de las rimas es sencillo y pegadizo, perfecto para ser leído en voz alta, casi como una pequeña canción que se puede repetir varias veces sin cansar. La imagen del búho como disfraz es muy acertada: combina lo simpático con un puntito misterioso -los ojos de cristal, el pico fuerte, la presa nocturna- pero siempre tamizado por la mirada dulce de Pitusín, con su sonrisa y su inocencia. Esa mezcla entre lo “fiero” del animal y lo entrañable del niño funciona muy bien.

También es muy bonito el detalle de que Pitusín “casi no se va a enterar” de que llega el carnaval: ahí se asoma la mirada adulta, cariñosa, que contempla al bebé disfrazado más para celebrarlo que para que él lo comprenda. Ese guiño hace que el cuento no solo llegue a los niños, sino también a las madres, padres y abuelos que lo lean. En conjunto, es un texto cálido, cercano y muy visual, que invita a imaginar la escena y, casi sin darse cuenta, a sonreír junto a Pitusín bajo su gorrito de búho. Enhorabuena.

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