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¡Y sin embargo algunas personas dicen que se aburren!¡ Démosles libros!¡Démosles fábulas que los estimulen!¡Démosles cuentos de hadas! Jostein Gaarder

sábado, 1 de junio de 2013

Guille y Pablo: Conversaciones con Pablo, un futuro emprendedor.Educación Primaria.

Es la hora de la siesta y mi nieto Pablo está conmigo. Con un niño de seis años es difícil  reposar  después de comer, así que, para que se distraiga y me deje descansar  enciendo la televisión. Con el mando hago una pasada por distintos canales y elijo, con su permiso, un reportaje en la segunda cadena. Los reporteros han realizado un viaje magnifico durante dos años  alrededor del mundo y ahora están descendiendo desde el llamado Nilo Azul hasta su desembocadura. Han pasando por muchos países, algunos son muy  acogedores pero otros bastante peligrosos. Tanto él como yo estamos muy atentos observando maravillados todas las aventuras tan arriesgadas  que están viviendo estos hombres. Entonces Pablo me mira y me pregunta:
-Abuela,  ¿los percebes son caros?
 Lo que menos me podía imaginar en ese momento era que un niño  de seis años saliese con esa pregunta. Intento aguantarme la risa porque me hace mucha gracia.
-Pues sí son caros porque son difíciles de pescar.
-Se pescan donde hay muchas rocas ¿verdad?
 
Pescando percebes

-Sí y además normalmente se agarran en las zonas en donde las olas baten más fuerte. Aquí en el rio Nilo no hay percebes-, le aclaro por si no se ha dado cuenta, pero  el que sigue aclarando las cosas es él:
-Ya lo sé pero en mi playa en Campoamor si hay muchos, y este verano yo voy a vender percebes.
-Me extraña que en Campoamor haya percebes-, le digo para que me deje seguir viendo el reportaje en donde están hablando de las pirámides nubias que son una preciosidad.
-Abuela, ¿cómo se cogen los percebes?-, continúa.
-Pues con un cuchillo para poder despegarlos bien de las rocas-, le explico.
-Y ¿con tijeras no se puede?-, sigue preguntando.
-Yo creo que no, porque los romperías-, le aclaro.
 

-Pues yo este verano voy a vender percebes y pescadillas. En mi playa hay muchas, yo las he visto.
En ese momento le llama la atención las pirámides de las que están hablando y su antigüedad. El  reportero  comenta que las ruinas que tiene delante son del 2.115 antes de Cristo, pero Pablo se queda solo con el número.
-Abuela, se ha equivocado, como va a ser el 2.115 si estamos en el 2.013.
-Ha dicho antes de que naciera Jesucristo-, le explico.
-Entonces, las hicieron hace…,-inmediatamente hace la suma-, 4.128 años. ¡Qué bárbaro!-, dice, y se queda tan pancho.
 Con lo pequeño que es, cómo maneja los números; me deja totalmente asombrada y él continúa hablando:
-Abuela, para poner una tienda ¿hay que pedir permiso a alguien?- siguen proyectando el reportaje, interesantísimo, en la televisión-  pero yo ya no sé qué es más interesante si lo que ponen en la pantalla o las preguntas de mi nieto.
-Sí,  tienes que pedirlo en el ayuntamiento para que te dejen vender.
-Y para vender en la calle ¿también?
-Sí,- le contesto.
-Ah, pues mi madre tiene un amigo en el ayuntamiento que a lo mejor nos  puede dar permiso para vender los percebes y las pescadillas.  En mi playa hay muchas pescadillas.  También hay otros peces blancos ¿Tú te acuerdas cuando te pusiste las gafas de bucear, unos peces blancos que había? Pues esos no los he visto nunca en otro sitio, solo en Campoamor-, aclara.
-Bueno, seguro que sí los has visto, lo que pasa es que dentro del agua los peces parecen diferentes con los reflejos de la luz-, le contesto.
-Sabes lo que te digo, que a lo mejor mi madre no me deja vender pescadillas-dice poniéndose pensativo-,  porque el año pasado me metí donde va mi hermano Guillermo a bucear y casi me ahogo. Tuvo que entrar ella a por mí porque no llegaba a la orilla.
 Mientras, los cuatro reporteros  han llegado a los templos egipcios de  Abu Simbel y el tema de la venta callejera ha pasado a segundo término.
Templo de Abu-Simbel


-Abuela, a mí me daría miedo meterme en ese sitio, está muy oscuro. Oye, si Jesús es el verdadero Dios ¿por qué ellos creen en otro Dios?
 A ver cómo le explico esto, ¡me pone en cada aprieto!
-Ellos creen en Alá y nosotros en Jesucristo pero en realidad  solo hay un Dios, lo que pasa es que se le llama  con distintos nombres-. En ese momento eso es lo que se me ocurre para explicarle sus dudas.
Las vistas que salen  en la pantalla son una maravilla; después visitan la pirámide de Keops.
Siguen contando que está hecha con 2.300.000 bloques piedra de 2 toneladas cada uno. Pablo, con sus  seis años, inmediatamente calcula el peso de todas las toneladas.
-Abuela, son 4millones  seiscientas mil toneladas  de piedra….
 
Pirámide de Keops

No recuerdo bien las exclamaciones que siguió haciendo sobre la cantidad de piedra que utilizaron;  menos mal  que los expedicionarios llegaron a El Cairo y mi nieto dejo de darle vueltas a su cabeza. Yo también a la mía.
La conversación de esta tarde me ha devuelto la confianza en la recuperación económica de nuestro país. Si  tenemos suerte, y hay muchos niños como este preparándose en nuestros colegios, la falta de emprendedores que tenemos actualmente se acabará, y  en poco tiempo todos saldremos  de la crisis.
 
Las fotografías las he cogido prestadas de internet. Muchas gracias.
.

8 comentarios:

Elizabeth Segoviano dijo...

maravilloso relato Conchi, claro si el presente y el futuro es de los pequeños :) que hermoso que tenga curiosidad tu nieto, y tanta inteligencia ... ahora solo falta que no dejen de alentarlo :D xoxo eliz

Conchita dijo...

Gracias Eliz,por estar de nuevo ahí. No sabes el ánimo que me dan tus comentarios. Un beso muy fuerte.

Jose Miguel dijo...

Madre mia! ¡Qué gran suerte que tiene Pablo por tener esas inquitudes! Desde luego son las que le van a abrir camino. Yo en este caso no sabría que contestar a tales preguntas, así que tengo claro de donde ha sacado Pablo tanta imaginación y creatividad!

Conchita dijo...

Pablo es un niño muy despierto, igual que su hermano.Es una suerte que tengan tantas inquietudes.
Muchas gracias por los comentarios, esos son lo que me dan ánimos para seguir escribiendo. Un beso.

Anónimo dijo...

Aquí tenemos un futuro emprendedor. Yo que le conozco bien, puedo afirmar que se trata de un niño con inquietudes que van mas allá de su edad. Sus planteamientos infantiles en materia de negocios, bancos y dinero dejarían asombrados a mas de uno. Estoy convencido que con su mente despierta y ágil llegará donde se lo proponga. Pepe

Anónimo dijo...

jajaja , que graciosa la historia. La verdad es que Pablo se pasa el día haciendo ese tipo de comentarios. Siempre piensa en que va a vender y cuánto va a ganar.

Anónimo dijo...

Abuela soy Pablo y me ha gustado mucho la historia.

Conchita dijo...

Me alegro Pablo,la he contado tal y como la vivimos una tarde, delante del televisor. Un beso.

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